La pregunta que frena a cualquiera antes de enchufar una IA a su sistema de gestión no es si funciona: es qué va a poder ver. La respuesta corta, en el nuestro: puede leer ventas, stock, clientes, proveedores y compras. No ve costos, no ve contraseñas, no ve las claves de tus integraciones y no escribe nada. Cada pregunta queda registrada.
Abajo está el detalle, porque en esto el detalle es lo único que importa.
Qué hace, en concreto
Le escribís una pregunta como se la harías a un empleado: "¿cuánto vendí de la marca X el mes pasado por sucursal?", "¿qué clientes me deben hace más de 60 días?", "¿qué productos no rotan desde junio?".
El asistente tiene dos herramientas, y sólo dos:
- Reportes ya armados: ejecuta uno del catálogo habilitado para tu empresa, con los filtros que dedujo de tu pregunta (fechas, cliente, proveedor, producto, sucursal).
- Consulta acotada: cuando ninguna de las anteriores responde, arma una consulta puntual sobre una lista cerrada de datos permitidos.
Puede encadenar varias antes de contestarte. Si preguntás algo que necesita dos miradas —vender por sucursal y cruzarlo con stock disponible— hace las dos consultas y después responde, en vez de quedarse con la primera.
La lista blanca: lo que no está, no existe
Acá está la decisión de diseño que más importa, y es la menos vistosa.
El modelo nunca ve la estructura real de tu base de datos. Ve un catálogo escrito a mano: nombres de colección y nombres de campo, nada más. Ese catálogo es la única fuente de verdad de qué se puede consultar. No es una recomendación al modelo ni una instrucción del estilo "no mires esto" — es que el ejecutor de consultas sólo sabe recorrer esa lista. Lo que no figura ahí es estructuralmente imposible de pedir.
Qué quedó adentro:
| Datos | Consultable |
|---|---|
| Productos, categorías, movimientos de stock | Sí |
| Ventas y clientes | Sí |
| Recibos de cobro | Sí (sin los instrumentos) |
| Proveedores, facturas de compra, pagos de gastos | Sí |
| Costo, costo en dólares, markup | No |
| Usuarios, contraseñas, identidades | No |
| Tokens de Mercado Libre, WooCommerce, Tiendanube | No |
| Certificados y respuestas crudas de ARCA (ex AFIP) | No |
| Números de cheque y CBU de terceros | No |
Vale explicar tres de esos "no", porque el criterio se ve mejor ahí:
- Los costos. El producto sí es consultable, pero costo y markup no. Dentro del sistema, ver costos es un permiso aparte que no todos los usuarios tienen, y el asistente no evalúa ese permiso. Antes que pasarlo por encima, se prefirió no exponer el dato.
- Los cobros. El recibo se puede consultar, pero no el detalle de con qué se pagó: ahí viven números de cheque y CBU de terceros que no son tuyos.
- Las integraciones. Todo lo que guarda credenciales de otro servicio quedó afuera entero, sin excepciones por campo.
El criterio general fue explícito: mejor quedarse corto que exponer algo sensible. Sumar una colección nueva al catálogo obliga a revisarla campo por campo.
No puede escribir. No es una configuración
Las dos herramientas son de lectura. No existe una tercera de escritura, así que no hay una casilla mal tildada que pueda convertir una consulta en una acción. Le podés pedir que emita una factura y te va a contestar con datos, porque es lo único que sabe hacer.
Es una limitación a propósito. Un asistente que lee te da información que podés verificar contra la pantalla. Uno que escribe te obliga a confiar en que entendió bien antes de tocar tus números, y en contabilidad o en stock esa confianza se paga cara.
Cada consulta se filtra por tu empresa, y no lo decide la IA
Si usás el sistema con más de una empresa o sucursal, este punto es el que importa.
El filtro por empresa no sale de lo que el modelo pidió: lo agrega el sistema sobre la consulta ya armada, justo antes de ejecutarla. Aunque el modelo intentara pedir datos de otra empresa, la consulta que llega a la base sale acotada a la tuya igual. Es la misma regla que aplica el resto del sistema, no una excepción escrita para la IA.
Todo queda auditado
Cada consulta se guarda con cuatro cosas: la pregunta, qué herramienta se usó, si se ejecutó o se rechazó, y cuándo.
Ese registro sirve para lo obvio —saber qué se consultó y quién— pero también para algo menos evidente: las consultas rechazadas son la mejor pista de qué le falta al catálogo. Si diez personas preguntan lo mismo y el sistema lo rechaza diez veces, ahí hay un dato que vale la pena habilitar, revisado campo por campo como el resto.
Para qué sirve de verdad
No reemplaza a los reportes comerciales. Los reportes siguen siendo mejores para lo que mirás todos los meses: están armados, ordenados y son siempre iguales.
El asistente gana en las preguntas de una sola vez. Esas que no justifican armar un reporte pero que igual necesitás responder: "¿este proveedor me subió los precios más que el resto?", "¿cuántos clientes nuevos trajo la sucursal nueva?". Antes eso era pedirle a alguien que exporte a Excel y cruce a mano. Es exactamente el tipo de trabajo que termina viviendo en una planilla paralela que después nadie mantiene.
Y hay un tercer uso, más aburrido y más útil: encontrar el dato que sabés que está mal. "Mostrame las ventas sin cliente asignado de este mes" es una pregunta que casi nadie se toma el trabajo de armar como reporte, y es de las que más plata encuentra.
Lo que todavía no hace
Para ser honestos con el alcance actual:
- Sólo lee campos simples del documento, no listas internas. Puede decirte cuánto sumó una venta, no todavía renglón por renglón qué se vendió en esa venta.
- No cruza datos con nada de afuera del sistema.
- Depende de que tus datos estén cargados. Si el cliente no está asignado en la venta, el asistente tampoco lo va a adivinar.
Esa última no es una limitación de la IA: es la misma de siempre. Un asistente no arregla datos mal cargados, sólo los hace más fáciles de encontrar.